Uno de los grandes problemas que debe afrontar el mundo civilizado es el destino final de los desperdicios generados. Su gestión, tanto a nivel local como a nivel mundial, es vital para la preservación del hábitat humano, del medio ambiente y de la salud de la población. El tratamiento que se le da a los residuos es lo que diferencia un sistema de gestión de los residuos adecuado de otro que no lo es. Así, aquellos que se basan en la destrucción de los residuos sin aprovechamiento alguno, como la incineración sin recuperación energética y el vertido, se consideran como no adecuados desde un punto de vista medioambiental, mientras que los demás constituyen formas de obtener un rendimiento de los residuos a la vez que permiten su reincorporación a los ciclos productivos. De este modo se obtiene un aprovechamiento más óptimo de los recursos naturales, minimizando el impacto sobre el medio ambiente, al reducir la contaminación que generan.
Los residuos se pueden clasificar en: domiciliarios, industriales, agropecuarios y hospitalarios y estos se gestiona de modo distinto.
Residuos domiciliarios: son los llamados residuos sólidos urbanos, (R.S.U.) o basura doméstica. La eficiencia de la gestión de este tipo de residuos consiste en reducir al mínimo la cantidad de desechos enviados al vertedero. Estos residuos suelen tener tres destinos: envío al vertedero, incineración del total, separación de los metales, vidrios y putrescibles, para su reciclado, e incineración del resto.
De origen agropecuario: se suelen utilizar como abono, o bien se queman, convirtiéndose en cenizas ricas en nitrato potásico que es, un excelente abono. También se utilizan para obtener otros productos: alcohol obtenido a partir de la fermentación de hojas de caña, leños para chimeneas a partir de huesos de aceituna, la utilización de la cáscara de almendra como combustible para estufas etc.
De origen industrial: se suelen eliminar por combustión controlada ya que son altamente contaminantes. Muchos países pobres ofrecen su suelo como destinatario final de los residuos generados por la industria.
Los residuos originan problemas de todo tipo:
Los residuos de origen industria: si se vierten al medio ambiente provocan la mortandad de peces, aves y otros animales. Su incineración contamina la atmósfera, tanto por la gran producción de anhídrido carbónico (efecto invernadero), como por la emisión de gases que alteran el equilibrio atmosférico (agujero de ozono), o bien tienen efectos sobre la salud de la población (agravan las enfermedades bronquiales y pulmonares). Su deposición, sobre el suelo produce su contaminación, el de las aguas subterráneas y a la larga, el de la población que convive en el entorno cercano.
Los residuos de origen urbano son contaminantes, ya que aparte del efecto estético emiten dioxinas y furanos. Y otro tanto ocurre con la población, ya que las dioxinas se acumulan en los tejidos grasos y en situaciones de estrés se liberan al sistema circulatorio desequilibrando el sistema inmunitario, disminuyendo nuestras defensas y produciendo trastornos respiratorios. Por eso a veces se incineran o se depositan en vertederos especiales.
Recuperación de recursos:
Se trata de la política de las tres erres: Reducir, Reutilizar y Reciclar.
* Reducir = Trata de que la cantidad de residuos producidos disminuya.
* Reutilizar = Los residuos, en lugar de ser arrojados a la basura, se utilizan para lo mismo para lo que fueron fabricados o bien para otra función distinta.
* Reciclar = los residuos disminuyen porque los objetos se reincorporan a la cadena de fabricación. El reciclado implica, casi siempre, disminuciones en los consumos de agua, energía y/o materias primas y, sobre todo, de la contaminación producida.
Hay una serie de métodos de recuperación de recursos, con nuevas tecnologías y métodos que están siendo desarrollados continuamente.
Reciclaje: El reciclaje significa recuperar para otro uso un material que de otra manera sería considerado un desecho. Estos se recogen y clasifican en grupos homogéneos, de modo que pueda usarse otra vez su materia prima (reciclado).
Incineración: La incineración es un método de recogida de basuras que implica la combustión de la basura a altas temperaturas. En efecto, la incineración de materiales de desecho convierte la basura en calor, emisiones gaseosas y ceniza residual sólida. Otros tipos de tratamiento térmico incluyen pirólisis y gasificación. Una planta generación de energía de residuos, es un término moderno para un incinerador que quema desechos en un horno de alta eficacia para producir vapor y/o electricidad e incorpora sistemas de control de contaminación del aire modernos y monitores de emisión continuos. La pirólisis y la gasificación son dos formas de tratamiento térmico en las que los residuos se calientan a altas temperaturas con una cantidad de oxígeno limitada. El proceso se lleva a cabo en un contenedor sellado a alta presión. La gasificación es usada para convertir materiales orgánicos directamente en un gas sintético formado por monóxido de carbono e hidrógeno. El gas se puede quemar directamente para producir vapor o en un motor térmico para producir electricidad. La gasificación se emplea en centrales eléctricas de biomasa para producir la energía renovable y calor.
Compostaje y digestión anaerobia: La materia orgánica se descompone por vía aeróbica (compostaje), con alta presencia de oxígeno o por vía anaeróbica (metanización), con nula o muy poca presencia de oxígeno. El compostaje consiste en la descomposición aeróbica (con oxígeno) de residuos orgánicos como restos vegetales, animales, excrementos y purines, por medio de la reproducción masiva de bacterias aerobias termófilas que están presentes en forma natural en cualquier lugar. El material orgánico resultante se puede reciclar como abono para agricultura.
Gestión de Residuos Peligrosos: Los residuos peligrosos son dañinos para la salud humana y el medio ambiente. Los Residuos Peligrosos, la acción química conducente a inertizar los residuos constituyen la base de los tratamientos. El manejo de los residuos peligrosos incluye, en general, la prevención, el tratamiento y deposición final. La prevención consiste en la reducción de residuos y su volumen; el tratamiento tiene como finalidad reducir su peligrosidad y toxicidad; y la deposición final se refiere a los mecanismos adecuados para prevenir riesgos al ambiente y a la salud humana.Su procedencia es casi exclusivamente de la industria química pesada, la agroindustria (pesticidas), la industria forestal (preservantes), la gran minería (elementos tóxicos extrínsecos) y los hornos. Obligan a este tipo de industrias a entregar sus residuos en empresas autorizadas para su deposición final. El tratamiento consiste en someter a cierta clase de residuos peligrosos a una serie de reacciones químicas y físicas para convertirlos en sustancias inertes
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